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Juntando hurones (Peleas)

diciembre 17, 2007 60 comentarios

Desde los foros de la comunidad de hurón adictos se plantea un problema muy común a la hora de juntar dos hurones: las peleas.

¿Siempre suceden estas peleas?

Por la experiencia propia con mis hurones, y por lo que he ido leyendo en foros y comunidades, son muy comunes. Es normal que al introducir otro miembro en el ‘habitat’ del hurón habitual este se vuelva un tanto agresivo. Incluso a veces el que se vuelve agresivo suele ser el recién llegado. ¿Por qué sucede todo esto? Es sencillo:

Los hurones son animales. Todo animal suele tener un instinto territorial (como los gatos, por ejemplo). Sucede igual con los perros cuando se encuentran.

¿Qué hacer? ¿Cómo solucionarlo?
La verdad es que nunca he encontrado ‘un método’ o una manera de conseguir que los hurones no se peleen a la primera de cambio.

– Preparaciones previas:

Cuando un nuevo hurón llega a casa, lo ideal es que ‘viva’ en una jaula separada al que ya tenemos. Si puede ser, es mejor poner las jaulas juntas para que se vean y comienzen a olerse.

Es bueno ponerle prendas o juguetes al hurón nuevo del que ya tenemos, para que comienze a acostumbrarse a el, y viceversa (cuando hayan pasado unos días, claro).

Yo al principio empezé a juntarlos fuera del terreno de ‘vivir’. Es decir, cuando los sacaba a jugar, para que así se encontrasen en un terreno neutral. Aquí no hubo problemas, pues jugaban y se iban reconociendo. Los problemas vinieron al juntarlos en la misma jaula.

– A la hora de juntarlos en la misma jaula:

Bajo mi experiencia puedo decir que lo mejor es dejar que se peleen. ¡Ojo! No quiero decir que se maten entre ellos, pero si que se riñan un poco. No hay que asustarse si vemos que uno se lanza a dentelladas contra el cuerpo del otro, recordar que los hurones tienen una piel muy fuerte, y que, normalmente, cuando juegan también se muerden. Si se hacen daño lo reconoceremos rápidamente porque hacen un ‘DOCK’ muy fuerte y seguido (como un chillido). Yo en ese momento opto por dar un porrazo (suave) a la jaula de forma que el estridente ruido los ‘pare’ y hagan que presten más atención a lo que pasa fuera que dentro, aunque al momento comenzarán otra vez a revolcarse.

Tras unos cuantos encontronazos empezarán cada uno a decicir qué parte de la jaula es suya, dónde dormirá y dónde comerá. Y lo más importante: Lo que le molesta a uno del otro.

Los mios comenzaron así. Durante el día se peleaban, pero a la hora de dormir, dormían juntos, abrazaditos. Poco a poco las peleas iban desapareciendo y se convertían en juegos. Si que he observado que de vez en cuando, cuando uno hace algo que al otro le molesta, se lo hace saber con un par de riñas.

Por suerte nunca han llegado a la sangre, pero si esto sucediera recomiendo separarlos rápidamente.

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